Alta incidencia
Sudeste Asiático
20-30 casos/100,000 hab/año
VEB asociado
>90%
tipo no queratinizante
SV5 años localizado
80-90%
con quimiorradioterapia
Tipo histológico
Tipo III
No queratinizante indiferenciado

¿Qué es? El cáncer de la rinofaringe

El cáncer de nasofaringe es una neoplasia maligna que se origina en el epitelio de la nasofaringe (porción superior de la faringe, detrás de la cavidad nasal). Es un tumor único por su distribución geográfica característica, su fuerte asociación con el virus Epstein-Barr (VEB) y su excelente respuesta a la quimiorradioterapia. A diferencia de otros cánceres de cabeza y cuello, la cirugía tiene un papel limitado debido a la localización anatómica compleja y la alta radiosensibilidad del tumor [8].

Virus Epstein-Barr (VEB)

Más del 90% de los carcinomas nasofaríngeos no queratinizantes están asociados a infección por VEB. La carga viral de ADN-VEB en plasma es un marcador pronóstico independiente y se utiliza para monitorizar respuesta al tratamiento [8].

El cáncer de nasofaringe tiene una distribución geográfica única: es endémico en el sudeste asiático (sur de China, Hong Kong, Singapur), norte de África y Groenlandia. En estas regiones, la incidencia alcanza 20-30 casos por 100,000 habitantes por año, mientras que en Europa y América es <1 caso por 100,000 [8].

— Guías NCCN 2026, ESMO 2025

Clasificación Histológica WHO 2019

TIPO I

Carcinoma de células escamosas queratinizante

Menos común, asociado a tabaco

TIPO II

Carcinoma de células escamosas no queratinizante

Asociado a VEB

TIPO III

Carcinoma indiferenciado (linfoepitelioma)

Más frecuente, >90% VEB+
Importancia pronóstica: Los tipos II y III (no queratinizantes) tienen mejor respuesta a quimiorradioterapia y mejor pronóstico que el tipo I queratinizante, que se comporta más similar a otros carcinomas de cabeza y cuello [8].

Factores de Riesgo Genética, VEB y ambiente

Virus Epstein-Barr (VEB)

Factor etiológico principal. ADN-VEB detectable en >90% de tumores no queratinizantes. Carga viral plasmática marcador pronóstico [8].

Predisposición genética

Asociación con HLA (haplotipos específicos). Mayor incidencia en poblaciones de origen asiático y del norte de África.

Factores dietéticos

Consumo de pescado salado (ricos en nitrosaminas) en poblaciones endémicas. Pescado fermentado (Cantón, China).

Tabaco y alcohol

Factores de riesgo, especialmente para el tipo I queratinizante. Menor impacto que en otros cánceres de cabeza y cuello [8].

Síntomas y Diagnóstico Presentación clínica característica

Síntomas de alarma:

  • Masa cervical (adenopatía) indolora, frecuentemente el primer síntoma (60-70% de los casos).
  • Obstrucción nasal unilateral, epistaxis, secreción nasal sanguinolenta.
  • Hipoacusia (pérdida auditiva) por disfunción tubárica o derrame seroso del oído medio.
  • Acúfenos (zumbido de oídos).
  • Otalgia refleja (dolor de oído sin patología ótica).
  • Diplopía (visión doble) por afectación de pares craneales (III, IV, VI) debido a extensión a base de cráneo.
  • Cefalea (dolor de cabeza) por invasión intracraneal.

Estudios diagnósticos:

  • Nasofibrolaringoscopia con biopsia del tumor primario (fosa de Rosenmüller es la localización más frecuente).
  • RMN de cabeza y cuello con contraste: Gold standard para evaluar extensión local, invasión de base de cráneo, espacio parafaríngeo y afectación de pares craneales.
  • TC de cuello y tórax: Evaluación de adenopatías cervicales y metástasis pulmonares.
  • PET-TC: Para estadificación completa en estadios avanzados.
  • ADN-VEB en plasma: Marcador pronóstico y para monitorización post-tratamiento. Valores >1500 copias/mL se asocian a peor pronóstico [8].
  • Estudio de pares craneales: Evaluación neurológica completa ante sospecha de extensión intracraneal.

Estadificación TNM (AJCC 8ª edición) Clasificación específica

EstadioDescripciónSupervivencia 5 años
IT1 N0 (tumor confinado a nasofaringe, sin ganglios)>90%
IIT1 N1 / T2 N0-1 (extensión a orofaringe o fosas nasales, ganglio unilateral ≤6 cm)80-85%
IIIT3 N0-2 (invasión de senos paranasales, base de cráneo) / T1-3 N270-75%
IVAT4 N0-2 (invasión intracraneal, pares craneales, fosa infratemporal, hipofaringe, órbita) / N3 (ganglio >6 cm)50-60%
IVBM1 (metástasis a distancia)20-30%
Marcador pronóstico clave: El ADN-VEB en plasma es un factor pronóstico independiente. La negativización del ADN-VEB post-tratamiento se asocia a excelente pronóstico, mientras que su persistencia o elevación predice recaída [8].

Tratamiento Radioterapia como pilar fundamental

Estadios tempranos (I-II):

Radioterapia exclusiva

IMRT (Radioterapia de Intensidad Modulada) es el estándar. Dosis: 66-70 Gy al tumor primario y adenopatías, 50-60 Gy a áreas de riesgo. Excelentes tasas de control local (>90%) [8].

Estándar

Quimiorradioterapia

En estadio II con factores de riesgo (nivel nodal alto, carga viral elevada) puede considerarse quimioterapia concurrente con cisplatino [8].

Estadios localmente avanzados (III-IVA):

Quimiorradioterapia concurrente

Estándar de cuidado. Esquema: Cisplatino 100 mg/m² cada 3 semanas durante IMRT (70 Gy). Mejora control locorregional y supervivencia [8].

Estándar

Quimioterapia de inducción

Alternativa en tumores voluminosos (T4 o N3). Esquemas: TPF (docetaxel, cisplatino, 5-FU) o gemcitabina + cisplatino seguido de quimiorradioterapia. Mejora control a distancia [8].

Radioterapia adyuvante

En casos seleccionados tras quimioterapia de inducción o en pacientes con respuesta incompleta.

Enfermedad metastásica o recurrente:

Inmunoterapia

Pembrolizumab y nivolumab aprobados en segunda línea. Alta tasa de respuesta en tumores VEB+. Primera línea: pembrolizumab + quimioterapia si CPS ≥1 [1][8].

Revolución

Quimioterapia

Esquema gemcitabina + cisplatino es el estándar en primera línea (estudio GEM-2016). Alternativa: capecitabina, carboplatino + paclitaxel [8].

Terapias dirigidas

Cetuximab (anti-EGFR) en combinación con quimioterapia. Limitado por toxicidad.

Radioterapia en oligometástasis

Radioterapia estereotáxica (SBRT) en metástasis hepáticas, pulmonares o cerebrales limitadas.

Novedades 2025-2026:

✔ Pembrolizumab en primera línea para enfermedad metastásica/recurrente con CPS ≥1 [1].
✔ ADN-VEB en plasma como marcador de respuesta precoz: la negativización a las 4-6 semanas post-tratamiento predice excelente pronóstico.
✔ IMRT de intensidad modulada volumétrica (VMAT) como estándar para reducir toxicidad (xerostomía, disfagia).
✔ Nuevos inhibidores de PD-1 en desarrollo (tislelizumab, camrelizumab) con alta actividad en cáncer nasofaríngeo.

Pronóstico y Seguimiento Seguimiento con ADN-VEB

>90%
SV5 años Estadio I
80-85%
SV5 años Estadio II
70-75%
SV5 años Estadio III
50-60%
SV5 años Estadio IVA

Factores pronósticos favorables: Tipo histológico no queratinizante (II/III), estadio temprano, negativización del ADN-VEB post-tratamiento, buen estado funcional, edad <50 años [8].

Seguimiento recomendado [9]:

  • Primeros 2 años: Evaluación clínica y nasofibrolaringoscopia cada 1-3 meses. ADN-VEB en plasma cada 3-6 meses.
  • Años 3-5: Cada 3-6 meses.
  • Más allá de 5 años: Cada 6-12 meses.
  • Estudios de imagen: RMN de cabeza y cuello a los 3-6 meses post-tratamiento (basal), luego según sospecha clínica o elevación de ADN-VEB.
  • Monitorización ADN-VEB: Elevación persistente o reaparición sugiere recaída (sensibilidad >90%).
  • Rehabilitación: Manejo de xerostomía (sequedad bucal), disfagia, hipoacusia, trismus.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la relación entre el VEB y el cáncer de nasofaringe?

El virus Epstein-Barr (VEB) es el factor etiológico principal en más del 90% de los carcinomas nasofaríngeos no queratinizantes. El ADN viral se integra en las células epiteliales de la nasofaringe, activando oncogenes e inactivando genes supresores de tumores. La carga viral de ADN-VEB en plasma es un marcador pronóstico independiente y se utiliza para monitorizar respuesta al tratamiento [8].

¿Cuáles son los síntomas iniciales del cáncer de nasofaringe?

El síntoma más frecuente es una masa cervical indolora (60-70% de los casos). Otros síntomas incluyen: obstrucción nasal unilateral, epistaxis (sangrado nasal), hipoacusia (pérdida auditiva) por derrame seroso del oído medio, acúfenos, otalgia refleja y, en casos avanzados, diplopía (visión doble) o cefalea por invasión de base de cráneo [8].

¿Cómo se trata el cáncer de nasofaringe?

El tratamiento se basa en radioterapia de intensidad modulada (IMRT). En estadios tempranos (I) se utiliza radioterapia exclusiva. En estadios localmente avanzados (II-IVA), el estándar es la quimiorradioterapia concurrente con cisplatino. En tumores voluminosos (T4/N3) puede indicarse quimioterapia de inducción seguida de quimiorradioterapia. En enfermedad metastásica, la inmunoterapia (pembrolizumab) y la quimioterapia con gemcitabina + cisplatino son las opciones principales [8].

¿Qué es el ADN-VEB en plasma y para qué sirve?

El ADN-VEB en plasma es una prueba que mide la cantidad de material genético del virus Epstein-Barr circulante en sangre. Es un marcador pronóstico independiente en cáncer de nasofaringe. Valores elevados al diagnóstico se asocian a peor pronóstico. La negativización del ADN-VEB post-tratamiento (a las 4-6 semanas) predice excelente pronóstico, mientras que su persistencia o reaparición sugiere recaída con alta sensibilidad (>90%) [8].

¿Cuál es el pronóstico del cáncer de nasofaringe?

El pronóstico es excelente en estadios tempranos (supervivencia a 5 años >90%) y muy bueno en estadios localmente avanzados (70-80% con quimiorradioterapia). Los factores favorables incluyen: tipo histológico no queratinizante, estadio temprano, negativización del ADN-VEB post-tratamiento, y buen estado funcional. Los factores desfavorables son: tipo queratinizante, estadio IVB (metastásico), ADN-VEB persistentemente elevado [8].

¿Qué efectos secundarios tiene la radioterapia para cáncer de nasofaringe?

La radioterapia de intensidad modulada (IMRT) ha reducido significativamente los efectos secundarios, pero pueden incluir: xerostomía (sequedad bucal), disfagia (dificultad para tragar), trismus (dificultad para abrir la boca), hipoacusia (pérdida auditiva), fibrosis cervical, hipotiroidismo y osteorradionecrosis (en casos extensos). La rehabilitación con logopedia, fisioterapia y cuidado odontológico es fundamental [9].